Envejecer con creatividad: propósito y conexión

Para muchos residentes del condado de Teton, envejecer bien significa mantenerse físicamente activos: esquiar durante el invierno, hacer senderismo en verano y disfrutar de la naturaleza siempre que sea posible. Pero algunas de las experiencias más significativas ocurren lejos de los senderos y las pistas de esquí. Las actividades que despiertan la creatividad, nos invitan a mostrarnos vulnerables, crean vínculos y nos ayudan a ver nuestra propia historia desde una nueva perspectiva ofrecen algo completamente distinto.

En nuestra comunidad existe una necesidad clara de brindar a los adultos mayores oportunidades significativas para seguir aprendiendo a lo largo de la vida, crear vínculos sociales profundos y mantenerse activos tanto creativa como mentalmente. El programa de Envejecimiento Creativo de Teton County Library ayuda a responder a esa necesidad. A través de clases de arte de alta calidad, el programa se ha convertido en mucho más que un simple taller artístico: es un espacio donde las personas aprenden, conectan con los demás y descubren nuevas posibilidades en sí mismas.

El verdadero impacto de este programa no se limita a crear arte, sino que se refleja en las transformaciones internas y sociales de las personas que forman parte del aula.

Silenciar al crítico interior

La mayoría de los participantes llegan el primer día convencidos de que no tienen talento artístico. Para algunos, esa creencia ha estado presente durante décadas. Karen Terra, por ejemplo, pasó 60 años convencida de que “nunca sería una artista”, un mensaje que atribuye a su maestra de segundo grado. Esa barrera interna permaneció con ella hasta que entró por primera vez a una clase de Envejecimiento Creativo. El programa le dio el permiso que necesitaba para finalmente acercarse al arte. Hoy pinta de manera independiente en casa e incluso lleva su “bandeja de pintura” de una habitación a otra para poder trabajar dondequiera que se sienta inspirada. 

Ese recorrido de la duda a la confianza es uno de los caminos más comunes del programa. Como señala la instructora Miga Rossetti: “La mayoría de las personas llega creyendo que no tiene habilidades artísticas. Pero nunca he tenido un estudiante que no sintiera que había mejorado al finalizar”. 

El plan de estudios mueve a los participantes más allá de hacer manualidades pasivamente y los introduce a la imaginación, la experimentación y el desarrollo de habilidades. Para Joannie Epstein, quien descubrió su amor por los lápices de colores, el cambio fue psicológico: “Me ayuda a despejarme”, comparte. “Solo sigue las instrucciones y algo podría pasar”.

Ese equilibrio entre estructura y expresión creativa ofrece mucho más que instrucción artística. Crea un espacio para intentar algo nuevo y, para muchos participantes, transforma su manera de pensar. Un ingeniero que participó en el programa reflexionó sobre cómo la clase rompió con décadas de condicionamiento profesional: “Yo era ingeniero. Era muy cuadrado. Esto me enseñó a ser libre”. 

Encontrar un espacio para concentrarse

Para muchos participantes, la estimulación mental de estas clases puede resultar muy terapéutica. Una participante que vive con Alzheimer describe las dos horas de clase como una actividad que exige un nivel de concentración que se convierte en una práctica invaluable para mantener su mente enfocada.

Para otros, la clase ofrece una estabilidad importante durante momentos difíciles de cambios en la vida. “Me jubilé el año pasado y admito que me he sentido un poco perdida”, compartió una estudiante. “Esto creó la chispa que necesitaba. Me dió energía en casa y me enseñó a pensar de una manera menos convencional”. 

Melinda Linn, otra de las instructoras del programa, destaca que los adultos mayores aportan una energía única al estudio. “Los adultos quieren estar aquí; entienden profundamente el compromiso”, explica. “No son dependientes; tienen vidas activas y vibrantes y desean un espacio creativo donde sientan que están logrando algo y tengan algo tangible que mostrar como resultado”.

El resultado de ese compromiso es un palpable sentimiento de orgullo. Melinda recuerda a una estudiante de retrato que observaba su obra terminada con incredulidad, dándose cuenta: “Jamás pensé que podría hacer algo así. ¡Se parece a mí!”. 

Conexión y amistad

Aunque el crecimiento artístico es innegable, el impacto social del programa es igual de poderoso. El estudio funciona como un espacio grupal muy solidario, diseñado para fomentar la interacción entre compañeros y el apoyo mutuo.

Los instructores utilizan dinámicas colaborativas, como conversaciones en parejas y ejercicios estructurados de retroalimentación. A través del método “Glow and Grow”, los alumnos aprenden a dar y recibir críticas constructivas. Karen comentó que el proceso nunca le resultó intimidante, mientras que otro participante destacó la tranquilidad del ambiente: “En esta clase no hay ansiedad. Eso me ha encantado”.

Para muchos, un espacio como este llena un vacío importante en su vida dentro de la comunidad. Varios participantes se mudaron originalmente a la zona para jubilarse o ayudar a cuidar a sus nietos, y terminaron sintiéndose aislados y sin una red de amistades de su misma edad. Las clases de Envejecimiento Creativo se han convertido en una manera de integrarse mejor a la comunidad y construir una vida aquí.

Laurie Bay, una participante que se inscribió porque quería conocer gente nueva durante la tranquila temporada baja, describió su primera clase como un “intento a ciegas” sin grandes expectativas. Ahora, después de completar tres sesiones, ha descubierto vecinos que ni sabía que tenía. “Cualquier pregunta que tengo, la respuesta la encuentro en el aula”, dice Laurie.

El salón de clases se convierte así en una verdadera red de experiencias y conocimientos compartidos. En una misma sesión, alguien puede descubrir una nueva manera de abordar la abstracción de un paisaje mientras, a su lado, surge una animada conversación entre varias personas sobre las opciones escolares para una nieta.

Una comunidad más vibrante

En última instancia, el impacto del programa de Envejecimiento Creativo va mucho más allá de la exposición de arte con la que culminan las clases. Los participantes se llevan consigo una sensación duradera de alegría, gratitud y entusiasmo que trasciende el salón y fortalece su conexión con la comunidad.

El programa logra inspirar a los participantes a continuar practicando, motivando a los adultos mayores a invertir en su propio futuro creativo y a seguir haciendo arte de manera independiente. Como lo resume maravillosamente una participante: 

“¡Este estilo de arte es tan liberador! Siento que he descubierto algo que quiero seguir explorando. Ya pedí materiales para continuar por mi cuenta. Siento que esto me ha abierto a cosas nuevas, lo cual, a mi edad, es algo muy renovador”. 

Para los instructores, la mejor manera de medir el éxito del programa es sencilla: las sonrisas genuinas en los rostros de sus alumnos. Y para Teton County Library Foundation & Friends, este programa demuestra que la curiosidad, el deseo de seguir creciendo y la necesidad humana de sentir que pertenecemos a una comunidad no tienen límite de edad. 

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